Nuestras Creencias

Nota: esta traducción nos llegó de manos de José Joaquín Atria, un alma increíble que se encontró con nuestro sitio y sintió que valía la pena convertir nuestras creencias a su lengua materna. Queremos darle a José un millón de gracias, no sólo por la traducción, sino por poner sonrisas en nuestros labios y por hacernos saber que nuestras palabras son apreciadas. Note: This translation was provided by José Joaquín Atria, an amazing soul who stumbled across our website and felt our beliefs were worthy of converting to his mother tongue. We would like to thank José a million times over, not just for his translation, but for putting smiles on our faces and letting us know our words are appreciated.


(introducción)

Queremos que la gente lea nuestros libros, incluso si los leen gratis. Esto no es para nada revolucionario – a menos que tu bibliotecaria local sea una subversiva del más alto nivel.

Para lograr este objetivo de la mejor manera lanzamos todas nuestras novelas online gratis. Sin embargo, ya que sabemos lo bien que se siente tener libros ‘de verdad’, también vendemos nuestras ediciones en papel al precio ajustado mediante un sistema de barra deslizadora en el que el precio base es el costo de mandarte un libro (no ganamos un centavo) y tú fijas el precio final eligiendo cuánto deseas contribuir (si así lo deseas) al equipo creativo detrás del libro (la mayor parte de ese aporte va para el autor): jamás podremos estafarte. Llamamos a esto sistema de neo-mecenazgo pro-artista y pro-receptor.

Hay una serie de razones por las que hacemos esto. Algunas de ellas son idealistas (¡confiamos en la gente!), otras son económicas (¡queremos que todos sean capaces de comprar nuestros libros!), otras son filosóficas (¡creemos que es un mejor sistema!), y otras son tecnológicas (¡hay que seguir a la tecnología, no luchar contra ella!).

Más en serio, todo se reduce a una cosa muy simple: Me senté a pensar en un sistema de comercio que fuera tan ‘puro’ como fuera posible. Un sistema libre de avaricia, que le diera a la mayor cantidad de gente posible la habilidad de participar, sin importar si fuera artista o receptor. Uno que permitiera compensar a los artistas de excelencia, al tiempo que los impulsara a seguir creando. De todo esta reflexión, el sistema de neo-mecenazgo es el que salió. ¿Es perfecto? ¿Funcionará? Preguntas, preguntas… y la única manera de contestarlas es intentándolo. Bueno, eso es precisamente lo que estoy haciendo, con la ayuda y dedicación de otros que comparten mis intenciones de ver este sistema triunfar.


(uno – tiene sentido)

La tecnología cambia al mundo, aunque la gente no lo quiera. La imprenta, el teléfono y el auto, todos han modificado la manera en la que el mundo funciona. Nuevas tecnologías derriban reyes e iglesias y pueden reestructurar nuestras vidas frente a nuestros ojos. Una cosa es segura – no seguimos atados a los tradicionales medios de distribución (por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que pasaron por tu casa repartiendo leche?).

En vez de luchar contra la tecnología, hemos decidido seguirla. En vez de ‘proteger’ nuestra ‘propiedad intelectual’ con DRMs y otras prácticas opuestas al consumidor, lo ofrecemos todo gratis. En vez de luchar en contra de los sistemas P2P y otros de esa línea, los integramos.

Esto deja, claro, una pregunta que exige ser respondida: ¿cómo se le paga al artista? Creemos que la respuesta está más o menos relacionada con el neo-mecenazgo, y estamos dispuestos a jugarnos nuestro dinero, nuestro y tiempo y nuestro esfuerzo por lograrlo.


(dos – el receptor es el único que debe decidir el valor)

Creemos que sería mejor si los individuos pudieran decidir el valor de la obra de arte después de experimentarla, no antes. Pocas personas, por no decir ninguna, comprarían un cuadro sin verlo. Sin embargo, la mayoría de nosotros a menudo compra música, películas y libros a un precio fijo incluso antes de saber si el ‘producto’ lo vale. Como resultado, hemos creado un mercado en el que apoyamos la creatividad en función de la moda, y no de la verdadera calidad de la creación. Esto, a su vez, ha llevado a una caída en la calidad, porque a fin de cuentas, a nadie le importa si nos gustó o no la película, el libro o el disco – ya pagamos por él. Hay poco incentivo para crear mejor contenido cuando la industria sabe que pueden simplemente inflar la próxima basura que aparezca.

Piensa en lo que la gente gasta en música, películas y libros que al final ni les gustan. Si este dinero no fuera desperdiciado en material de calidad inferior, la audiencia colectiva tendría más dinero para gastar en artistas que aman. Las artes florecerían porque el dinero se distribuiría adecuadamente a los artistas basados en la calidad de su obra, en vez de llenar los cofres de los ya-ricos no-creadores que controlan la industria.


(tres – arte para todos)

El arte debería ser para todos, no para aquellos que pueden pagarlo. Pdimos que contribuyas cuando puedas, si es que puedes. No deberías sentirte culpable si no puedes contribuir a todos los artistas de los que disfrutas. En vez, siéntete orgulloso de contribuir en el nivel en que te sientas cómodo tanto ética como financieramente. Y si tienes los medios y los deseos de hacerlo, entonces, por favor, desvívete apoyando a los artistas que te gustan para asegurarte de que continúen produciendo nuevos trabajos de tu agrado.


(cuatro – apoya al artista)

Hay algunos grandiosos distribuidores pro-artista por ahí (CD Baby es un buen ejemplo), pero la mayor parte de la industria cultural está atrincherada en contra
de este. Los peligros de la industria musical son bien conocidos, pero la industria de las editoriales puede ser igualmente mala, si no peor.

Creemos que el dinero debería ir al artista, no a intermediarios con roles obsoletos que se aferran a paradigmas de distribución anticuados. Punto.


(cinco – los sueños se hacen realidad)

Creemos que funcionará.


(en conclusión)

Las corporaciones que actualmente estrangulan nuestra cultura no están pueden ni piensan adaptarse para resistir el impacto de la tecnología, pues sus ganancias se encuentran en el reino del control y de la consolidación de información, no en la libertad y en la difusión de aquella. Tenemos la oportunidad de reclamar la cultura que nos pertenece y confiamos en que hacerlo es nuestro deber.

Creemos que poner a la audiencia bajo un sistema basado en el honor para que contribuyan a los artistas que han enriquecido sus vidas y no a los que les han hecho perder el tiempo es un sistema mejor que el actual.

Por esto nosotros, en Another Sky Press, proveemos la totalidad de nuestros trabajos gratis y a través de la red. No le exigimos nada a nuestra audiencia, sólo les pedimos que si disfrutan lo que ofrecemos, nos lo demuestren a través de contribuciones a nuestros autores o a nosotros mismos. Creemos en ustedes, y sólo podemos esperar que ustedes crean en nosotros.

Abraza el futuro.
Apoya lo que amas.

Gracias por leer,
Another Sky Press